nº 184: mayo-junio 2018

Dónde el asidero

Francisco Taboada

Donde-el-asidero Foto: © Paula Arranz

Francisco Taboada: (Bilbao, 1957) Escritor y pedagogo. Sus últimos libros publicados son el poemario Frontera de carne (Arte Activo, 2015) y la novela El pozo séptico (Ediciones Oblicuas, 2015).

Blog. Palabras dactilares

Ahora que ya no hay nadie
y me he quedado sin mí
sin eco ni distancia
qué puedo tocar
en esta tierra seca y estéril.

Este profundo evoca
en su dureza
aquella promesa de fractura
la implosión de lo roto
las voces embalsamadas
el silencio incandescente
la raíz que hace garganta
para el grito.

Regresa a la infancia y a la creencia
a la materia magnética
al barro blando que no busca
la forma, pero mancha la ropa
antes del trastorno
del pensar incesante.


De natural soy desnudo
boca de dientes
manos de hueso
y todo este tacto
que me cubre
como una capa.

El catálogo de miedos
del que he sido prevenido
desde que soy memoria
es mi único testigo.

Pero ya no tiemblo como entonces
ajeno a los estremecimientos
como si la lejanía
me hubiera vuelto interno
inmune a las temporalidades

solo vago por mi pensamiento
en busca de sustitutos
de la carne añorada.


Como el tiempo me pasó de largo
permanezco aquí
exiliado del trascurso
ante la luz fascinada
que me observa
mientras me marchito
sin clemencia.

Vivo balizando las heridas
delimitando el contorno del dolor.

Quizás fue un error entrar aquí
con exceso de cuerpo
el recuerdo de la carne
pesa demasiado
y lastra mis pasos.

Pero no se llega aquí despojado
sin hábito no hay mirada
los ojos saben abrir
la escasez, la grieta y la fisura.

Las ideas tantean
el aire lacerado.


Esta fragilidad consumada
el quebrarse por todo
el vivir recompuesto
a fragmentos pegados
en un sujeto roto.

El modo sucinto
de un caminar astillado
la manera torpe de sangrar
a cada paso urgente
camino de la cura.

Este deambular
de la cuchara sobre la sopa.


Dónde el asidero.

Una localización exacta
del instante
que renueva la duda.

La carne que se resiste
a ser deshabitada.

Un desierto en formación
de escombro.

Recuerdos
como cantos rodados
sonando a lo lejos.

No hay reloj de horas
ni de minutos.

La sonrisa amable
en incógnita permanente.

Dónde el asidero.

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ISSN: 1578-8644

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