nº 184: mayo-junio 2018

Entrevista a Marina Izquierdo

Isabel Alamar

Isabel Alamar y Mª Teresa Espasa
Isabel Alamar y Marina Izquierdo

Marina Izquierdo y su mitad (cada vez menos) silenciada

Decir Marina Izquierdo es decir también escritora beligerante, feminista porque un aspecto sin duda fundamental en esta autora es su reivindicación constante de referentes femeninos y la búsqueda de una sociedad más igualitaria entre hombres y mujeres, en la que éstas dejen cada vez más de ser su mitad silenciada.

Creo que comentaste en una entrevista que te hizo Elga Reátegui que crees que tú siempre has sido feminista, pero cuándo crees que se despierta sobre todo esa conciencia, y a golpe de qué influencias (lecturas, películas…) se va nutriendo y conformando.
No podría poner un principio porque siempre me recuerdo actuando como tal sin saber que lo era. Creo que surge de la propia naturaleza del término: no querer ser tratada injustamente por ser niña y luego mujer en todos los ámbitos de mi vida. Pero si tuviera que fijar un momento me veo con 15 años vestida de violeta el Día de la Mujer en el instituto y lidiando con los comentarios y chistes machistas respecto a lo que era entonces casi una osadía. En cuanto a las influencias, yo era una gran lectora de cómic y tebeos y recuerdo la fascinación por Susan, la mujer invisible, la malvada Medusa y el poder de su melena o más tarde Persépolis. También aquellos personajes que viajaban y vivían sin adultos como los Cinco, con Jorge a la cabeza con su rebeldía, o Pippi Calzaslargas. La literatura y sus clásicos me fue reafirmando sobre todo por contraste: compadeciéndome de muchos personajes femeninos y sabiendo a quién no quería parecerme. A lo largo de mis años docentes en la universidad, descubrir a tantas escritoras silenciadas, sus obras y vidas llenas de talento, obstáculos y olvido, son sin duda la influencia decisiva para seguir luchando.
En ese sentido también, háblanos un poco de esa HISTORIA que no es tal y como nos la han contado… Y, por supuesto, de esa obra de teatro infantil juvenil Mujeres Fuertes (Lastura, 2017) que escribiste y que es un homenaje a Gloria Fuertes, en especial, y a muchas de las grandes mujeres que nos han precedido.
Descubrir que la Historia no es como nos la han contado es lo más parecido a experimentar un tsunami virtual. Mirar hacia atrás y ser consiente de todas las lagunas como quién descubre nuevas islas emergiendo cuando en realidad siempre estuvieron allí y se olvidaron de colocarlas en el mapa. Sin renunciar a esos referentes masculinos indispensables es cuando eres conscientes de la necesidad de rescatar los femeninos. Y de toda esa labor de años en las aulas, artículos y charlas nace Mujeres Fuertes con el convencimiento de que todo empieza y termina en la educación, de querer contribuir con mi granito de arena en los años decisivos con referentes que no aparecen todavía en los libros de texto. Que las niñas tengan modelos en los que mirarse y que los niños dejen de aprender una historia sesgada e incompleta en todos los ámbitos es fundamental para una mirada de igual a igual que contribuya a erradicar la lacra de la violencia de género. Y para ello Gloria Fuertes, la autora más intergeneracional y con valores universales, se convierte en una magnífica guía convertida en un personaje cercano y mágico a la vez que celebramos el centenario de su nacimiento. Ella también fue en cierto modo silenciada: su poesía social para adultos apenas se conoce.

¿Por qué crees que es tan importante y necesaria la SORORIDAD (o lo que es lo mismo el hermanamiento entre las mujeres)?
Porque solo desde la sororidad, esa complicidad entre mujeres que comparten y trabajan por un mismo objetivo, lograremos llegar a buen puerto. Es fundamental ayudarnos a perseguir nuestro fin que no es otro que la igualdad cada vez más real. Y somos nosotras, las agraviadas, las que tenemos que luchar en primera persona e ir hacia el plural, hacia ese NOSOTRAS que nos hace más fuertes y empáticas. Se lo debemos a las que nos precedieron, a las que nos continuarán y a nosotras mismas. Siempre he pensado que el siglo XXI tenía nombre de mujer, que se libraría la gran revolución pendiente, y me alegra ver la toma de conciencia tan generalizada de estos últimos años, indispensable para todo cambio.

Ahora que no hace mucho que hemos celebrado el Día de la Madre, cuéntanos cómo ha influido también tu familia y tus amigos en que seas tal y como ahora eres. ¿Qué has heredado y de quién crees que lo has heredado?
Mi familia ha sido fundamental. Sobre todo, el respeto a mis ideas pese a no comulgar siempre con ellas cuando era una adolescente reivindicativa y hasta beligerante al respecto. Soy la mayor de cuatro hermanos y eso no lo pone fácil, pero te curte. He sido la que ha tenido que abrir camino en muchos frentes. De mis padres tengo el sentido de la responsabilidad y valores tan importantes como la honestidad o el esfuerzo. Mi madre además es única para derretir la bola de nieve que a veces nos formamos, me encanta su forma de relativizar lo que te preocupa. De mis abuelas, la determinación. Vengo de una familia de mujeres fuertes. En cuanto a mis amigas y amigos me quieren como soy, y eso, teniendo en cuanta que soy rica en afectos, es un gran tesoro.

De todos los aspectos que deberían ir cambiando para alcanzar la igualdad absoluta, total y real entre hombres y mujeres, qué cambios piensas que veremos llegar más pronto y qué otros, desgraciadamente, tendremos que esperar aún mucho para verlos hechos realidad.
La igualdad real no está ni se la espera en breve. Pero lo positivo es que caminamos hacia ella, que tenemos a muchos hombres a nuestro lado y no enfrente, y sobre todo que en nosotras ya no hay una vuelta a atrás. Es fundamental que las mujeres protagonicemos también la vida pública, la corresponsabilidad, erradicar la violencia que nos hace más vulnerables, revisar libros de texto y frenar esa inercia a dejarnos llevar por lo establecido, empezando por nosotras mismas. También me gustaría caminar por la vida sin miedo por ser mujer y no tener que prevenir a mis hijas como lo hacía mi madre como si en todos estos años la humanidad no hubiera aprendido nada. Y esto es algo que por desgracia lejos de solucionarse se agrava.

Tú que has impartido clases de Lengua y Literatura en universidades de Columbia, Manhattanville, en el Instituto Cervantes, en el Queen Sophia Spanish Institute de Nueva York y en la universidad de Malta, p. e., cuáles serían las principales recomendaciones que harías en materia educativa para que vayamos hacia un mundo más inclusivo e igualitario.
Revisar los libros de texto y la historia de la literatura, las asignaturas, el currículum, brindar posibilidades de puestos de dirección porque la universidad es un mundo muy femenino hasta que llega el escalón de tomar decisiones, rescatar referentes femeninos en todos los campos, que nuestras niñas y nuestras jóvenes tengan modelos de profesión y carreras que hasta ahora eran considerados tradicionalmente masculinos. E involucrar a los niños, a los jóvenes, trabajar juntos desde el principio. No esperar a que lleguen los años de universidad. Esta semana estaba en un cole con mis Mujeres Fuertes y me llamó la atención la curiosidad y hasta incredulidad que despertaba en ellos mujeres como Concepción Arenal disfrazada de hombre para poder ir a la universidad, la viajera y escritora Egeria o la campeona de tenis, automovilismo, patinaje artístico y esquí Lili Álvarez.

Parece que ha habido un tiempo para la escritura y otro para la publicación de tus libros porque en poco tiempo son ya tres los títulos editados, aparte de otras numerosas actividades que ejerces como charlas, conferencias, artículos, escritura en blogs… Cuéntanos un poco todo el proceso creativo en ti.
Yo siempre he escrito, no me recuerdo sin crear o contar. Desde bien pequeña. Con seis años un diario, con ocho un cuento, con trece una novela juvenil, y así sucesivamente. Relatos, ensayo, teatro y un sinfín de artículos y entrevistas como periodista cultural. Pero sí es cierto que en la labor literaria la publicación ha sido residual, colaborando en ediciones conjuntas hasta que la poesía llegó a mi vida en la madurez y decidí publicar. Soy una persona versátil, cómplice de la palabra en todos sus géneros y contextos. Y feliz de tenerla como aliada.

De tu poemario, La mitad silenciada (Lastura, 2016) que quedó finalista en el III Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador y también lo fue en los Premios de la Crítica Literaria Valenciana, rescato sobre todo uno de sus poemas más representativos “La mitad silenciada” y me gustaría que nos comentases cómo y por qué nació y qué quisiste transmitirle al mundo y a ti misma con este poema.
“La mitad silenciada” es un poema que da título al poemario y en el que cristalizan en clave poética mi reivindicación como mujer y como persona. La necesidad de luchar para dar voz a ese hondo silencio en la literatura, la pintura, la ciencia, el deporte, las calles, las aulas. La oportunidad de brindar algún día a mis hijas un mundo un poco más justo.

Ya hemos extraído un poema significativo de tu poemario La mitad silenciada, pero regálanos uno ahora si eres tan amable de tu más reciente poemario, que también fue finalista de otro premio el X Premio Internacional de Poesía Gastón Baquero, La vida entre los márgenes (Lastura, 2018) y cuéntanos cómo y por qué ha nacido esta obra tuya.
Siempre me ha fascinado cómo la vida te pone en cuestión de segundos en el filo del vértigo, una decisión, el azar, un nuevo reto. Y así como hice con La mitad silenciada, al descubrir que tenía muchos poemas escritos sobre ese instante en el que todo cambia decidí aunarlos y conformar un poemario. Ser equilibristas de la vida que nos viene impuesta y que vamos haciendo nuestra con cada decisión que tomamos o toman por nosotros. El título nació cuando leía a Panero y supe de Juan Alcaide, y recalé de nuevo en el azar de donde te conduce haber nacido en un lugar, una guerra, la locura. La marginalidad humana en general, como hándicap o superación, con especial ahínco o el doble margen cuando se trata de una mujer.
Os dejo un poema inspirado en la necesaria sororidad de la que hablábamos. ¡Gracias!

Adoquines siembras entre tu grava y mi agua
ombligos pedregosos que el acantilado orilla
a qué tanto yo cuando el manantial somos nosotras
de qué te sirve la marejada de olas tifón
que agitas recelosa con varita de hada mala.

Perpetúas esta historia de náufragas, y con tu yo
por mi primero no ves más luz que tu delirio
mientras ellos, siempre ellos, son ellos los que siempre ganan.

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ISSN: 1578-8644

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