nº 185: septiembre-octubre 2018

Pétalo

Mariangel Ojeda

Mariangel Ojeda

BIOGRAFÍA:

Mi nombre es Mariangel Ojeda, Argentina 36 años, crecí en la ciudad de Coronel Pringles; actualmente resido en Pinamar del mismo país.
Soy artista desde pequeña sin ser consciente de ello, di varias vueltas a lo largo de mi vida, hasta que hace unos diez años me aboqué al arte de pintar y escribir. La escritura tuvo un proceso largo de crítica y aceptación de mi parte y por fin hoy digo que el camino está marcado. Me autodefino como aficionada en vías de profesionalización.
Este año publico mi primer libro de edición independiente, valorando también el arte de la encuadernación artesanal. Se titulará Pétalo
Pétalo, La conjunción de lo inevitable. Un mundo donde podrás encontrarte y desencontrarte hoy y siempre, con narraciones autobiográficas, con carácter social y cuentos a un nivel que va de lo real a lo surreal en compases melódicos que acompañan la lectura con una cadencia armoniosa. Pétalo tiene un tiempo conciso, la lectura es dinámica, cada palabra acompaña a la próxima como si se empujasen para hablar.

LA CHARLA
Recorro las líneas de sangre que dibujan en mi mano el mapa de una historia, en donde los seres vuelan la visión del estado de mis ojos entreabiertos, los ríos, los mares, las montañas, los bosques, los desiertos. Vista de águila que se encuentra con el tigre a pasar la tarde, transmutar el saber sobre un poder que todos estiman, y mis personajes se amontonan tras el árbol, ansiosos por escuchar un gramo de esta charla. Tanto se amontonan que algunos mueren asfixiados o aplastados, solo sobreviven los que mantienen el ojo entreabierto en el estado que vuela la visión de mi mano.

MAESTRO
Dolor en el ojo del saltamontes, dolor en la espalda, dolor en le pulmón, no tengo las letras para el rompecabezas de tu cerebro, el sudoku siempre fue imposible, como si el ingenio fuera solo correr hacia atrás, mientras las aves pasan.
¡¡No puedo creerlo!!, me gritó un dibujo animado, y espera en la pantalla de tu imaginación fascinada. Conmueve mi nube de otros mundos no tan lejanos, el vapor de tu máquina del tiempo; tu robot del renacimiento estremece mi entender en este siglo XXI. Tu mente maestra el violonchelo de mi tarde lluviosa, los idiomas me son extranjeros, así debe serlo. Entra por repetición, escucha hasta el cansancio, aunque no entiendas. Te espera la ducha caliente y un arroz con choclo, maíz amarillo enlatado, como el porvenir de un mundo asustado que delira el papiro de tus ancestros. Te llama la sangre de venas enardecidas en imágenes, la palpitación de una visión certera de historias cortadas. Serenidad, calma, me truena el rayo de esta tormenta hermosa que nos tiene sentados.

OTOÑO
Caracolas marinas color bermellón, tus peces, los de la pecera fueron de mi estanque, ahora ahí están, presos de tu estupor decorativo. Bermeja también es la sangre que palpitan los diálogos de los apasionados.
Tienes tus ídolos, tus signos del zodiaco limitan la percepción de las hojas en otoño.
Recuerdo aquel otoño amarillo y rojo, tibio como cualquier otro, y mi aire, tenía el oxígeno inflamado de suspiros. Calles repletas o disertas, caminos largos hacia destinos míticos, soy una coleccionista de aires, tú tienes los discos, las fotos, los cuadros, yo los respiro.
Gracias por la obsecuencia, geografía universal en la poesía de una vida que suelta barcos de papel en una canaleta.
Te brillan los ojos de cerro inmaculado, no me cabe tu existencia en los pulmones, me quito el corazón y la patas de conejo para hacerte espacio, alguna vez me entró el mar, eso cuando fui unicornio.

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ISSN: 1578-8644

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