Luke nº 121 - Octubre 2010 (ISSN: 1578-8644)

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Escritura de mujeres
... Pero, cuando la consciencia-de-ser-humano toca fondo, hombres y mujeres, se igualan ...

María Luisa Balda

Telémaco dice a su madre, Penélope:
“Vuelve ya a tu habitación, ocúpate en las labores que te son propias, el telar y la rueca... y de hablar nos cuidaremos los hombres, y principalmente yo, cuyo es el mando en esta casa”
(y Homero califica estas palabras de discretas)

La historia de las mujeres se ha levantado sobre antiguas prohibiciones, vetos que nos alejaron de los espacios que los hombres reservaron para ellos.

Y así las mujeres se acostumbraron a habitar esos lugares asignados, y desde allí aprendieron a mirar los espacios prohibidos.

Con el paso de los siglos, las mujeres han aprendido a relatarse sin tener que mirarse en el espejo del varón, y sin tener que esperar su beneplácito.

Y han aprendido de su propia historia y de sus propios significados; pero también de las enseñanzas de los hombres y de su representación del mundo.

...

Hay quienes opinan que las mujeres tienen aún mucho, muchísimo que aprender para alcanzar la consideración de iguales; y esos mismos no se interesan por aprender de la mujer y de los asuntos que ha gestionado en exclusiva: lo creen innecesario y, en todo caso, cuestiones de menor importancia y prestigio.

Y todos ellos olvidan que hombres y mujeres han bebido y beben en las mismas fuentes literarias (esas que han sido alimentadas sobre todo por plumas y mentes masculinas).

...

Hoy todos, hombres y mujeres, son inquilinos de un mundo en aparente descomposición; personas ocupadas cada día en sobrevivir lo mejor que pueden.

Y cada cual se interpreta a sí mismo, e interpreta su entorno desde su individual y contaminado –por crianza, por modelos, por sexo, por género– punto de vista.

Pero, cuando la consciencia-de-ser-humano toca fondo, hombres y mujeres, se igualan.

Por eso, quien escribe sintiéndose “Ser humano y hombre” se distingue del “Ser humano y mujer” solamente porque su voz surge desde los particulares espacios y caminos que su sexo ha ocupado y recorrido.

Una distinción que no implica prelación, por mucho que se empeñen algunos en que lo masculino es la medida de todas las cosas; por mucho que insistan en remarcar como único y válido su particular modo de interpretar los hechos y calificarlos de importantes.

Y en ninguna esfera existen categorías cerradas, por mucho que algunos se empeñen en generalizar y desprestigiar la escritura realizada por mujeres, y en generalizar y realzar la escritura realizada por varones.

costurero