Diciembre 2001

luis arturo hernández
De “Abrete, Sésamo” a “Barrio Sésamo”
(Crónica de una guerra sin salir de mi habitación)

“la venganza no es menos vanidosa y ridícula que el perdón.”
J. L. Borges, Episodio del enemigo

RECAÍDA DE KABUL o CUANDO LAS BARBAS DE TU VECINO...

Entró por fin la Santa Alianza del Norte en la capital afgana, huyó el régimen talibán a sus feudos –y nunca mejor dicho en una teocracia- con sus deudos, y comenzó –sin eco alguno en la prensa occidental: El Mundo sin “Fuentes” de información no volverá ya a ser nunca más el mismo- la depuración de la población colaboracionista del régimen del Mullah Omar: cuando las barbas de tu vecino veas pelar, echa las tuyas a remojar –antes de que la navaja barbera de la degollina de los bárbaros del Norte te rebane el gaznate-.

“Kabul no era una fiesta” para muchos sospechosos o acusados de connivencia con el régimen, sino una siesta prolongada para más de uno en sueño eterno a los compases de la música preceptiva de la recuperada antigua radio “Loyola”y en virtud de la aplicación al talibán de la Ley del Talión: “ojo por ojo –y nunca mejor dicho- y diente por diente”.

IMPERIOS QUE EN ESTE MUNDO HAN SIDO o MAYOR SERÁ LA CAÍDA

Una victoria pírrica de los muyahidines –que traen, de la mano de los kalashnikov, el Frente frío del Norte del Imán Invierno, como embajador del infierno de la guerra fría- sobre el solar de antiguos imperios decaídos, venidos a menos y semisepultados por la prepotencia del nuevo Imperio del dólar naciente –“parirás con dolor”-, un poder fáctico que no hace ascos ni a la dictadura paquistaní del golpista Musharraf, ni al ex-KGB ruso –lo de Marx es lo de menos-, ni al totalitarismo otomano, ni al farsante petrodólar saudí.

Tras la destrucción sistemática de las “posiciones” –o posturas: firmes, prosternado y muerto- talibán y el episodio del maná llovido del cielo –mortales raciones individuales de las bombas de racimo, una por barba (y nunca mejor dicho), confundidas con dosis de ayuda humanitaria servidas con instrucciones de escuela de idiomas a una población analfabeta, cartilla de racionamiento en varias lenguas para leerles la cartilla; bombones envenenados, un regalo del Gran Matón, en una piñata letal sobre una cosecha de minas antipersona para matar a una comitiva de muertos de hambre, tullidos entre el cielo y el suelo, de Brueghel-, comenzó el largo día de la venganza –tiempo de la vergüenza- con la ebriedad disparatada del cazador depredador que dispara contra todo lo que se mueve –cazabombardeos contra muebles e inmuebles de Naciones Unidas o la Cruz Roja-, con la complicidad de naciones libres y la PoliCÍA del Master del Universo, y entre quienes no es la última España -¿libertad sin ira?- en un coqueteo con el Gran Hermano a quien le hace la cama en su ROTAción aérea, y que bien pudiera simbolizarse con el idilio de Penélope y “Crus” – misil de Crucero en la línea de flotación de la aggiornada España-.

SACAR TAJADA o A RÍO REVUELTO, GANANCIA DE PECADORES

Mil padres para la nueva patria asoman por doquier, pero sólo quien tiene padrino se bautiza.Y el Imperio invasor –más preocupado por la posición geoestratégica del país, el suministro de sustancias y esencias de la tierra y la amortización de su armamento con fecha de caducidad, amén de devolver la tranquilidad al mercado bursátil y confianza al inversor tan versátil, que por la libertad de los lugareños y dignidad de sus parientas- ha tratado de entronizar a un Sha -títere gagá de sus intereses-, para hacerle su real afgana, en un país en el que el Consejo de Ancianos –y la institución tradicional sí es cultural, y no la demolición de un buda es/cultural por su demonización a manos del totalitarismo islamista- es la quintaesencia de una tradición oral en la que el anciano–superviviente de una plétora reproductora que será diezmada por la mortalidad infantil, las enfermedades y los efectos colaterales allí donde la vida está cada vez más devaluada- sigue siendo el depositario de la sabiduría del pasado y la experiencia práctica, en radical oposición a la marginación del viejo en las sociedades desarrolladas –¿los accidentes de colectivos excursionistas de la tercera edad no serán los primeros escarceos de La guerra del cerdo profetizada por Bioy Casares?-, alfabetizadas y tecnológicas, y en las que los viejos ya no transmiten saber alguno, a cambio de mimar a la infancia, la especie superprotegida, supercotizada –a mayor escasez, mayor valor-, despótica, cyborgnética y desinformada, concebida como reserva natural del consumo para una sociedad de mercado occidental en la que el dinero –Monopoly, ese juego de niños- se porta mal y se acojona enseguida.

FALSEARÉ MI LEYENDA o MAYOR SERÁ AL QAEDA

Y mientras los rabadanes espirituales guían, en la observancia del Ramadán, a su grey en la travesía desierto en la Cuaresma y los monjes guerreros talibán – esos seminaristas dispuestos a recibir las órdenes mayores de su Imán; legionarios tuertos, mancos, cojos, son los novios de la muerte: qué mayor Orden que el de la Muerte- defienden a muerte su fortaleza-talismán, Ben Laden –El rayo que no cesa-, el Big Laden cabecilla del Big Gang –en partes de guerra que son como para partirse de risa-, el detonador de la Gran Explosión de las dos mellizas y gran jeque del pirateo de los hackers criptoislamistas –jaque mate de la criptonita, por no hablar de los inconfesables veneros de la silicosis de antracita blanca del ántrax- en la megapartida de ajedrez global que se disputa desde los cibercafés occidentales-, que parece tenerlo “crudo” –y no precisamente por su control sobre el petróleo-, se refugia una vez perdido el Norte, el precio de su cabeza al alza en la cotización bursátil de los cazadores de recompensas que quieren echarle el Wanted tras la orden de búsqueda y captura, príncipe Alí Baba proscrito y sus cuarenta ladrones -¿Todos se llamaban Alí o Abdulá?-, en su Montaña -¡Ábrete, Sésamo!- secreta del Sur

–si la montaña no va a Osama, Osama irá a la montaña-, en una kashba underground a prueba de bombas -¡tierra, trágame!-, en el hervidero de un hormiguero -de hormigas guerreras de armas tOmar-, morabito subterráneo de troglodíticos eremitas anarcoretas, búnker de Alí Baba desde el que poder dar la réplica al “Barrio Sésamo” informativo de la televisión norteamericana y al maniqueísmo occidental –Osama, o Bush: o sea, obús- que venera la “Caja Negra” de los aviones como si fuera la misma “Piedra de la Kaaba” y al Sionismo –justificando el álgebra hebraica de su cómputo terrorista contrapalestino: ¡Osama, Osama, en el Cielo!- y sin perder de vista el cuarto creciente de la sharía –Os/ ama, Ben Laden-, ni el efecto mor(t)al del neurotóxico gas sarín, en el share del Barrio Sésamo desde Ábrete, Sésamo. Pues eso, ábrete.

POST-SCRIPTUM: HA ESTALLADO LA PAZ o JOHNNY PERDIÓ EL SUBFUSIL

Pero no ha llegado la paz, Luisito: ha llegado la Victoria”
Fernando Fernán-Gómez, Las bicicletas son para el verano

Se inicia, pues, una vez terminada prácticamente la guerra y sobre tierra conquistada –a tiro hecho- el despliegue de los hombres del Sheriff en Mazar-i-Sharif tras las huellas de Omar Sharif –no el Lawrence de Arabia, sino del clérigo “Santo” Omar-al- Sarín- el mismo día de acción de gracias, sacrificando al “pavo”Johnny Mike Spann, criminólogo criminal, natural de Alabama y sin cápsula de CIAnuro para situaciones de emergencia, de una gran hipersensibilidad –por cuanto que van dotados de sensores de alta fidelidad- y cuya vida no tenía un precio –por lo cual la vida de cientos de prisioneros de guerra de Mazar-i-Sharif es despreciable-, abatido por el fuego amigo –my friend, el tomahawk de ida y vuelta- de bombardeos, como lo demuestra la masacre de talibanes del campo de extermino de Mazar-i-Sharif, sulfatados a base de morteros mortales de necesidad, por Abbadón, el Ángel Exterminador, instrumento celestial –o cuando menos aéreo- y acaso inescrutable de la voluntad de Alá para castigar merced al Infiel la heterodoxia islámica.

¿No se ha superado ya, por ciento, y con creces, el cupo de los 5.000 desaparecidos en el platillo de la balanza que reequilibraría, al menos estadísticamente, la Justicia yanqui?

¿O es que la muerte de un agente de la Cía reabre la columna del “debe” –del “deben ir” otra vez a intrigar para dar vida a la nueva dictadura- porque han matado a una estrella?

BIN, BUSHIE Y BONN Y OTROS CHICOS DEL MONTÓN

Y, mientras, continúa el bombardeo de Tora-Bora –Tora, tora, tora- en un insaciable afán de enterrar en vida a Ben Laden en su hipogeo –momificado, en el subterráneo-, de fosilizarlo en pleno apogeo, de borrarle la insulsa sonrisa insultante de la amojamada faz -de la Tierra- y el asedio de una marinería de secano a la numantina Kandahar, con un pastón en afganis para sobornar a los pastún, y el despliegue de facto de comedores de serpientes en un espectacular alarde de sadismo, bajos instintos y repulsión de muerte.

Entre patéticos no-dos –no dos, sino doscientos- patrióticos -¿o acaso hay exaltación patriótica que no sea patética?- el Sheriff del Universo –Presidente “por un puñado de votos”- anuncia los próximos episodios -nacionales- del culebrón -de comeserpientes-: la intervención en otros países en que anida el Terrorismo. ¿Colombia? Ca. ¿Turquía? Quiá. ¿El Ulster? Qué va. Y eso que en El País Vasco, sin ir más lejos, ya tendrían los comedores de “serpientes” una gastronomía que ni pintiparada. Pues no, aquí ni hablar. Tan sólo algunos de los países más desheredados de la Tierra: Somalia, Sudán, Yemen.

Entretanto, las potencias extranjeras perfilan en Bonn en nuevo mapa político afgano dejando al desaparecido a Mr. Bin –Alá Bin- al albur de Bush y sus muchachos espías de Alabama –Alá Bang-, corifeos del Gran Tenor que lleva la voz cantante en la épica del esperpento –Alá Bin, Alá Bang, Alá Bin, Bonn, Bang, Boom, Bush, y nunca Mash-.

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