Espacio Luke

Luke nº 143 - Octubre 2012. ISSN: 1578-8644

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Bestiario

José Morella

Después de haber visto en streaming lo ocurrido el 25-S en Madrid (amorrado al ordenador, congestionado, con esa sensación de extrañeza sórdida y enervante que sentimos por primera vez al ver caer aquellas dos torres hace ya 11 años, y que consiste en ver en directo a través de la pantalla ciertos acontecimientos reales), el cuero no me da para hablar aquí de lo que pensaba hablar. Hoy, en lugar de escribir sobre Ricardo Menéndez Salmón o Rodrigo Rey Rosa, autores de las últimas novelas –estupendas– que he leído, prefiero o necesito algo diferente. Hoy prefiero hablar de David Suzuki, un genetista, divulgador y activista canadiense. Suzuki, que conoció en su infancia la pobreza y el internamiento, lo tiene muy claro: la economía no es una ciencia. Hoy aprovecho el espacio y la libertad que me dan desde hace años en Luke para traducir algo que Suzuki dice en el documental Surviving progress, que a su vez se inspira en la obra de Ronald Wright Breve historia del progreso:

"Los economistas dicen que si talas los bosques y pones el dinero en el banco (...) puedes sacarles el treinta o cuarenta por ciento de beneficio. De modo que a quién le importa si conservamos o no los bosques. Vendámoslos e invirtamos en otra cosa con ese dinero. Invirtamos en pesca y, cuando ya no queden peces, en –por ejemplo– ordenadores. El dinero no defiende a nadie ni a nada, y hoy día el dinero está creciendo más rápido que el mundo real. (...) La economía convencional es una forma de daño cerebral. Está muy profundamente desconectada del mundo; es destructiva. Si te inscribes en un curso introductorio de economía, en la primera sesión el profesor proyectará diapositivas multimedia impactantes, que mostrarán cosas como la materia prima, los procesos de extracción, las manufacturas, la venta al por mayor, todo con diagramas y muchas flechas arriba y abajo... Los profesores intentarán impresionarte con todo eso porque saben muy bien que la economía no es una ciencia. Intentan que nos traguemos que es una ciencia real: no lo es. No es más que un sistema de valores. Ellos usan ecuaciones matemáticas y la hacen pasar por ciencia. Pero si tú vas y le preguntas al economista: en esa ecuación suya, ¿dónde pone la capa del ozono? ¿Dónde quedan los profundos acuíferos subterráneos? ¿Dónde está la biodiversidad o la capa fértil del suelo? Su respuesta será: Ah, eso que tú dices son externalidades. ¡De ese modo daría lo mismo si estuviéramos en el planeta Marte! Esa economía no está basada en nada que se parezca al mundo real. Es la vida, la red de la vida, la que filtra el agua. Son los microorganismos que viven en el suelo los que hacen que el suelo sea cultivable y nos ofrezca su alimento. Son los insectos los que fertilizan a todas las plantas con flores. Es la naturaleza la que nos presta toda clase de servicios, y esos servicios son vitales para la salud en el planeta. Los economistas llaman a todas esas cosas externalidades: eso es una locura".

Yo no sé mucho sobre economía, así que seguramente me estoy metiendo en un buen jardín. He leído, eso sí, todo lo que he podido sobre estos temas, y he intentado entender a los economistas más convencionales, esos que aseguran que hay que consumir más para salir de la crisis. Pero mi sentido común sigue diciéndome que conseguir más cosas que no necesitamos no puede ser una solución a largo plazo, y que el decrecimiento es la única salvación de calibre humano que nos queda. Quizá, también, yo sea un pelín paranoico y lo que dice Suzuki no guarde relación con la gente que salió a mostrar su malestar alrededor del Congreso el mes pasado para recibir palos hasta en el carné de identidad. Tal vez sea ingenuidad por mi parte, o simple parcialidad ideológica que tendré que superar en algún momento, y la violencia gratuita que vi en aquel vídeo en streaming no tenga nada que ver, como me parece hoy, con algo mucho más grande y asustador que la torpeza de nuestros gobernantes locales, una fuerza mucho mayor que ellos, una nueva patria sin territorio, internacional, compuesta de altos ejecutivos y corredores de bolsa –de los que nos habló muy claramente Zygmunt Bauman– que desean y que fuerzan un constante ritmo en el crecimiento del dinero, y para ello necesitan mantenernos confundidos, diciéndonos cosas que nadie entiende sobre cierta ciencia que ellos dicen que dominan.

25-s