Espacio Luke

Luke nº 140 - Junio 2012. ISSN: 1578-8644

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El ángel sin alas

Enrique Gutiérrez Ordorika

“Sólo dos cosas puedo hacer por ellos:
describir ese vuelo
y no decir la última palabra”.
Wislawa Szymborska

La condena de la siembra

Rompió las tablas, renegó de la voz del oráculo, se llevó la pluma y el tintero del monje y, con irreparable angustia, se puso a escribir una elegía. Dios vengador le coló entre los renglones: “Lo bello no es más que el comienzo de lo terrible”. La realidad y la evasión, como extremos de la cuerda con la que el verdugo hace el nudo a la soga que adorna el cadalso, hicieron su propio camino. En la vereda, el desierto y la sombra del árbol de Judas, ejercieron de testigos impávidos del ramaje sin sombra...

Diez días y diez noches le llevó desandar la creación, tres más que al poderoso –los que gastó en resucitar–. Y ante la nada, la saliva no encontró espacio para expandirse.

El poeta, resignado, retrocedió dos pasos, y en el lugar reservado a las dos primeras frases del génesis escupió: “Todo concuerda en ignorarnos, quizá un poco por venganza y otro poco por esperanza inefable·. Luego enmudeció, condenándonos a la eterna siembra del odio y la venganza divina.

Rubaiyyat

Nishapur alfombró la pupila de la doncella. En su iris, sobre un almohadón desnudo, Omar tuvo que elegir: tejer un poema o...

Eligió la mujer, aunque ambos eran efímeros.

Mizar y Alcor

Dos puntos de luz brillan en el rabo de la osa que camina por el bosque del crepúsculo. Me acuerdo de aquel hombre que recordaba todas sus nostalgias. Rememoro una foto del jefe Diez Osos, ridículo con aquellos anteojos, poco antes de su muerte, y añoro los tiempos en que cabalgaba entre jinetes con lanzas que rasgaban el cielo, y había más bisontes que estrellas en el firmamento, y mi caballo era un sueño, y la pradera fantasía, y las heridas copulaban con cimitarras turcas y flechas comanches, y el invierno era joven y esperaba resurrección.

Abril

La muerte está de ronda, ve la marca en la puerta y se salta tu portal. La hoja de la guadaña deja un rastro de roña sobre la cuna. El paisaje permanece inmutable. Los días continúan. En la habitación azul, el ángel supervive sin alas. ¡Por qué esta falsa piedad! ¡Por qué esta condena a tanta inocencia! ¡Por qué te esquiva la muerte!

flor