Luke

Luke nº 111 - Noviembre 2009
ISSN: 1578-8644
José Manuel Botana

Mediocre

Llena los pulmones de aire, se ciñe la falda más corta que tiene y baja a la calle fijándose en el recorrido. En este atardecer torpe se siente hermosa y no pestañea, había escuchado en la radio a un director de cine aconsejando a una actriz que no actuase, sino que viviese mirando hacia delante. Así se dirige ella a su cita, sin dar a la vida ni un segundo de ventaja. Cuando llega al portal tiene dudas, eso de no poner nombre en los timbres le parece imperdonable; ¿7A o 7G? Presiona el 7F y pregunta por Óscar; un gruñido en forma de no le responde. Ahora que ha errado, parece que se han multiplicado los timbres, y la A, la H y la D hacen que se decida por la G, pulsa el 7G emocionada, aclara la voz dispuesta a preguntar de nuevo por Óscar; espera, no contesta nadie, vuelve a llamar, si no contestan tendrá que elegir con los ojos cerrados, y en eso está cuando aparece jadeando un repartidor de comida a domicilio, pulsa uno de los botoncitos y al otro lado se escucha el jolgorio que anuncia el final de la espera, entra con él y sube hasta el séptimo piso, una vez allí no tiene dudas, reconoce el viejo felpudo, toca el timbre y abre la madre de Óscar.

–Buenas tardes, señora.

–Está en la habitación.

Avanza por un oscuro pasillo y abre la puerta de la habitación, que está débilmente iluminada por los rayos de este torpe atardecer que quiere colarse por las rendijas de la persiana a medio subir.

–¿Quién? –pregunta una voz desde la cama.

Shine on you, crazy diamond –responde dando tres pasos hacia él.

–¡Eres tú! Por favor, cierra la puerta y sube un poco la persiana. ¿Podrías reírte para mí?

Intenta hacerlo pero no le sale, quiere actuar pero recuerda el consejo del director de cine y estalla en una carcajada.

–¡Joder, qué bonito! Déjame un momento que lo memorice… Ahora muévete despacio hacia la luz, que quiero cerrar los ojos e imaginarte andando desde tu casa hasta aquí.

–He caminado insinuándome a las farolas impares, no llevo ropa interior porque estoy segura de que me mirabas para ver cómo el canalillo de mis pechos se enfrentaba a las farolas pares –respira hondo para continuar hablando frente a la ventana, de espaldas a él–. Tú estabas respirándome detrás y yo deseándote en la siguiente esquina de la calle recién desvestida. ¿Te das cuenta? Lo que no me atrevía a hacer con veinte, lo hago con cincuenta.

–Mejor con cincuenta, se disfruta más –responde él moviendo la cabeza con dificultad.

–Mira, perdedor –le dice girándose hacia él–. Mira lo que ya no es tuyo.

Se ríe otra vez acercándose al borde de la cama, le siente aspirar su olor a hembra con los ojos cerrados, contempla esos ojos sin cejas, su cuerpo consumido y cubierto con una chaqueta blanca de pijama, entre las manos sujeta una bolsa de plástico.

–Ahora estoy dejando de ser un mediocre.

Le da dos besos y, cuando avanza alejándose por el oscuro pasillo, escucha su voz transparente sobre el sonido de Pink Floyd.

Wish you were here.

piernas

Obra: Mediocre
Técnica: Composición fotográfica
Artista: Malena de Botana

José Manuel Botana
Contacto
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Arte y Literatura
www.malenadebotana.com
Malena de Botana