Luke nº96 Mayo 2008

Chino, ¿una lengua de futuro?

¿Es el chino una lengua de futuro? Puede ser. Sí, desde luego, en la medida en que habría cerca de 1.300 millones de personas que podrían convertirse en una gran masa trabajadora industrial, en un público casi universal o en una clientela gigantesca para el mercado occidental. Pero el chino es también una lengua con pasado. Con un pasado denso, profundo y desconocido. Pues es la lengua de Lao Tsé, de Confucio, de Mencio, de Mo-ti, y, en este sentido, puede ser tan interesante como el griego en el que escribieron Platón o Aristóteles; o el latín de Séneca u Ovidio...o el alemán de Kant y de Hegel.

Cuenta Octavio Paz que en una ocasión Ortega y Gasset le sugirió que debía aprender el alemán y dedicarse a la filosofía. Hoy, probablemente, Ortega – que era un hombre avispado- le hubiera dicho que aprendiera mandarín. En cualquier caso, el aprendizaje del chino como acceso de cultura más allá de cómo lengua de relación, no debería contemplarse como una "chinoisserie" que pudiera empalmarse con otras tantas más. Es decir, no como algo exótico ni, mucho menos, como vehículo de lo que de alternativo, complementario o salvífico pudiera tener la cultura china en su conjunto. Más bien, como dice François Jullien en su libro “La China da que pensar “(Barcelona, 2005), el interés cultural puede residir, entre otros aspectos, en observar sobre qué cuestiones se ha reflexionado en el pensamiento chino y qué soluciones se han dado. Y hacerlo, a la vez, con respeto y distancia, sin adoptar un rápido y maniqueo punto de vista eurocéntrico – como Hegel en su Lecciones sobre la filosofía de la Historia y todos los hegelianos conscientes e inconscientes que le han sucedido hasta nuestros días. Y, en este proceso, lo que más puede llegar a sorprender es el efecto especular que se pueda generar cuando la constatación de determinados problemas en el pensamiento chino o la ausencia de algunos que nosotros hemos considerado como cruciales, proporcione algún punto de reconsideración acerca de los fundamentos de la filosofía occidental. Así, en este sentido, el chino podría llegar a ser también “una lengua de futuro” en el mundo globalizado que nos ha tocado y nos va a tocar vivir.

Opinión

Vicente Huici

China

el interés cultural puede residir, entre otros aspectos, en observar sobre qué cuestiones se ha reflexionado en el pensamiento chino y qué soluciones se han dado (...)