LUKE nº 87

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Música

Spoken word, la banda literaria del sonido (y no la banda sonora de la literatura)

Juancar Landa

Laurie Anderson

Laurie Anderson. Auditorio Kursaal, Donostia, 26 de junio 2007

Después de leer el libro "Within the context of no context" de George Truw, la creativa Laurie Anderson decidió que debía explorar las relaciones entre el hombre y los medios de comunicación. "Homeland", el proyecto que le acercó a Donostia y que tendrá formato digital en los próximos meses, ahonda en los efectos de los mass media, con aderezos de compromiso político, cinismo antibélico y actitud radical frente a las contradicciones de la cultura. Laurie Anderson, una mujer menuda con el pelo gris de los 60 años, nacida en Illinois, triangula su voz entre el violín, los samplers y las teclas. Es una vanguardia sonora que reivindica la poesía, y que no huye de las nuevas tecnologías. Sus dos experiencias anteriores gozaron de un prestigioso mecenazgo -hizo "O Superman" para la Enciclopedia Británica con un personal análisis de Nueva York, y "The End of the Moon" para la NASA- Los elementos que definen a esta polivalente artista coinciden con un nuevo formato de verso, prosa, rock y electrónica, Spoken Word.

Last Poets, Nueva York, mayo 1968.

La idea era desnudar el lenguaje de todo artificio. Para Abiodun Oyewole, David Nelson o Gylan Kain, su poesía necesitaba "mostrar su cuerpo con toda la celulitis y la grasa", argumentado con el free-jazz o el funk de fondo. La idea era encadenar metáforas y sonidos, tal como realiza Laurie Anderson. Aquellos tres emergentes poetas de Nueva York celebraron en Harlem el cumpleaños de Malcolm X, bautizándose como Last Poets. Una experiencia coetánea a las que practicaba otro colega de versos, John Giorno, que comenzó a usar titulares de prensa y slogans de publicidad a la manera de Warhol. Después eligió la música para acompañar a la palabra y trabajó con Burroughs, pues pensaba que la función del poeta era crear nuevos espacios de contacto con la audiencia. Y entre tantos profetas del Spoken Word, Laurie Anderson señala al poeta-jazz, Ken Nordine, que escupía performances a sus oyentes de Chicago: "me impactó descubrir que había gente escribiendo sobre lo cotidiano desde otros ángulos".

Buscar los orígenes de cualquier movimiento es una labor incomoda, pero no es gratuito afirmar que el relevo de los juglares lo hizo la Beat Generation, y que Allen Ginsberg fue uno de sus protagonistas, tal como lo cuenta Sam Sheppard, peleando entre versos y música en directo, en aquella afamada gira de los 70 con Bob Dylan. Cuatro décadas después de aquel mayo neoyorquino hay varias discográficas que dedican parte de su catalogo al Spoken Word y a las estrellas del rock que prolongan la formula de aunar poesía, letra y música, como Patty Smith, Lou Reed o Jello Biafra.

Festival Palabra y Música, Sevilla, marzo 2007.

El escritor británico Nick Hornby, tan hooligan del futbol como del rock, estuvo en Sevilla en el más importante festival nacional de Spoken Word. Y con el cómplice apoyo sonoro del grupo Marah desgranó cinco relatos que coincidían con cinco de sus conciertos favoritos (de Gallagher en el 72 a los Clash del 79). Horas después era el líder de Bauhaus quien recitaba junto a las pletinas de DJ Roberto Mendoza. Este Festival es una plataforma para rastrear en el trabajo de los emergentes del país, como los sevillanos ProyectoEle, que unen proyecciones y canciones de Velvet Underground, o Accidents Polipoetics, una banda que recurre a instrumentos musicales de juguete o bocinas, mucho teatro y humor. Ellos defienden la polipoesía, siguiendo con el manifiesto que Enzo Minarelli publicó en 1987: "integrar las nuevas tecnologías en la poesía". Es un movimiento, el Spoken Word, que está en permanente reactivación. El pasado año, Alessandro Baricco leia su libro "City" bajo los ambientales ritmos de los franceses Air; en Berlin funcionan los surfpoeten, colectivos de poetas y músicos, donde destaca Wladimir Kaminer, que acaba de publicar "La Discoteca Rusa". Y para moverse por la penÍnsula, en Barcelona funciona Polipoesia y en Madrid Yuxtaposiciones, en La Casa Encendida.