LUKE nº 91

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Literatura

Dios, diciembre de 1995 (Villancico).

Luis Ingelmo

Comida

Bienvenido a la pocilga pagana.
Bienvenido a las bandejas de cigalas saladísimas
y los langostinos secos como piedras,
a la mahonesa adornando los recónditos
perfiles de tu paladar,
acompañada de un vino de aguja catalán.
Bienvenido a la pocilga pagana.
Bienvenido a una mousse de avellana en copa de
plata salomónica y
cucharitas enanas,
a la cazuela inmensa y sobrante de almejas
a la marinera
bullendo su caldito oloroso
y la ayuda de un Peñascal burbujeante y rubídeo
con servilletas pringadas de liquidillos limpiados
entre babitas y uñas infectas,
voces de aviso a menores
y villancicos neurasténicos rallados como la mismísima
voz de Dios,
chillona e idiota,
palillos pinchados entre párpados y piernas,
deshojando las velas olorosas con cava dorado y
turrones pegajosos.
Bienvenido a la pocilga pagana.
Bienvenido a los lindos canapés de huevas de lumpo con
huevo hilado, a los lindos canapés de paté de
cerdo y paté de ave y paté de finas hierbas, a los lindos canapés de
queso con nueces, a los lindos canapés de salsa tártara, al
sudor corriendo patillas abajo y los ojos
disimuladamente extraviados en
dulce borrachera comedida y alegre,
una copa rodando huérfana por la mesa ataviada
con galas militares, bombillitas y
brillos de espumillón saturados de felicidad decretada
por el rojo de los días.
Bienvenido a la pocilga pagana.
Bienvenido a la misa del gallo eructada según el
Concilio I, espalda protestante, latines beodos, párpados
dilatados, calles imposibles.
Bienvenido a la mano tibia y onanista de la vieja
deseando paz en derredor.
Bienvenido a las meadas por las esquinas, a la risa televisada,
a la peladilla y el mazapán a hostias en la Plaza Mayor.
Bienvenido a la pocilga pagana.
Bienvenido al frío y la lluvia que cae -dicen- para todos
igual y es
mentira para los que duermen con sopa de caldero y vino peleón
en la vejiga bajo cuatro
cartones de cajas
de turrón y cava.
Bienvenido a la pocilga pagana.

Bienvenido a la pocilga pagana.
Bienvenido a las luces tintineantes al otro lado de la calle,
a los árboles en siluetas agonizando su savia sofocados bajo el
peso de estrellas y paquetes del gordo rojiblanco,
al salvador que ni Dios sabe dónde está ahora.
Bienvenido a las figuras amantísimas entre jerseys de cachemir
envueltos en lágrimas y manos sangrantes.
Bienvenido a la cruz.
Bienvenido a la esponja untada en vinagre.
Bienvenido al monte de la calavera.
Bienvenido al agrio vómito hipotérmico.
Bienvenido a la pocilga pagana.

Bienvenido a la pocilga pagana.
Bienvenido a una sala de estar con olor pringado de cigarrillos y
risas revueltas,
a los espárragos envueltos en jamón york y
mahonesa de tarro higiénicamente esculpido junto a sus
dos millones de gemelos para los
dos millones de lenguas y barrigas que los acojan para los
dos millones de cagadas surcando veloces las autopistas de
dos millones de tuberías y desagües.
Bienvenido a la mousse de limón en plata rococó limpiando gaznates
regados de blanco de Rueda 11 grados y 1/2.
Bienvenido a la histeria colectiva de la preparación, el maquillaje y
la pose,
al surtido goloso de canapés de salmón ahumado noruego, canapés
de fino queso francés a las hierbecitas aromáticas, canapés de huevecillas
de caviar danés rojo y negro como
ojillos de mosca rebuscando con guiños automáticos,
torpes guiños maquinales,
la rendija que les deje escapar para regurgitar su
alma desparramada.
Bienvenido a la pocilga pagana.
Bienvenido a la mirada del licenciado en psicología
desentrañando con escrutinio acerado tus más callados
miedos
en siete pisos de ascensor, parada en el quinto incluida.
Bienvenido al medio cordero lechal regado con ácido rioja sangriento,
al sacrificio carnal con epílogo de piña untada en ginebra y anís,
al secado de bocas con champán helado y piñones y trufas,
al café cargado con el sensiblero y baboso teledramón de sobremesa
y final previsto:
felicidad.
Bienvenido a la pocilga pagana.
Bienvenido al coro de aullidos de las ambulancias
cargadas de cuellos
rotos, coños
violados, ojos
estallados, venas
picadas, lenguas
arrancadas a mordiscos, culos
hinchados, dedos
danzando con el ombligo al aire, rodillas
bateadas, cerebros
dislocados y estirados -20 metros de circunvoluciones chispeando.
Bienvenido a la pocilga pagana.
Bienvenido a la pocilga pagana.

"¿Viste lo que acaba de hacernos Dios?"