LUKE nº 84

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Literatura

Transversales

Jean Baudrillard, simulacros, signos y sacrificialidad: in memoriam.

adolfo vásquez rocca

Baudrillard

Como homenaje a Jean Baudrillard
(a unas semanas de su sensible fallecimiento)
marzo de 2007

1.-

El filósofo y sociólogo francés Jean Baudrillard, radical crítico de la sociedad de consumo, el teórico de la posmodernidad, murió este mes en París a los 77 años. Entre sus libros, que llegan a medio centenar, el gran público recuerda sobre todo El crimen perfecto, La guerra del Golfo no ha tenido lugar, El otro por sí mismo, Pantalla total, Paroxista indiferente, La transparencia del mal, La posmodernidad, El sistema de los objetos, Crítica de la economía política del signo, Cultura y simulacro, Pantalla total y La ilusión vital.

Los primeros ensayos de Baudrillard fueron publicados en la revista dirigida por Jean-Paul Sartre, Les Temps Modernes (1962-63), y discurren sobre una crítica de carácter literario a textos de Italo Calvino, Styron y U. Johnson, o traducciones del alemán al francés que destacan escritos de P. Weiss, B. Brecht y W. Muhlmann.

Entre 1960 y 1966, la cercanía con Henri Lefebvre, entonces un representante del antiestructuralismo, y paradójicamente, la influencia de Roland Barthes, tal vez el más prominente estructuralista del momento, con quien Baudrillard trabaja, favorece una mezcla de ideas marxistas, estructurales, e incluso anarcosituacionistas que analizan el prestigio, el lujo y el poder, en tanto signos consumidos de manera cotidiana. Baudrillard añadirá una acuciosa lectura estética del papel de los medios de comunicación masiva.

Los escritos de Baudrillard, tributan a una obsesión que ya estaba en sus primeros libros: el signo y sus espejos, el signo y su producción febril en la sociedad de consumo, la virtualidad del mundo y La transparencia del mal. En La economía política del signo estudiaba con un enfoque materialista la mercantilización del signo; en sus libros posteriores (Las estrategias fatales, El crimen perfecto, América), volverá sobre su argumento con una torsión crítica: de qué forma la mercancía y la sociedad contemporánea están consumida por el signo, por un artefacto que suplanta y devora poco a poco lo real, hasta hacerlo subsidiario. Lo real existe por voluntad del signo, el referente existe porque hay un signo que lo invoca. Vivimos en un universo extrañamente parecido al original -las cosas aparecen replicadas por su propia escenificación -señala Baudrillard1 .

La lectura del mundo en Baudrillard no parece estar hecha desde fuera sino desde dentro de las cosas, en su forma pre-constitutiva, en su etapa embrionaria, en esto su obra más que un cariz sólo documental, alcanza ribetes proféticos, se trata de la mirada de un testigo privilegiado de su época y de otras por venir.

Esa visión del mundo y su lectura de los acontecimientos en tiempo real es algo que se va a extrañar. Porque la realidad está hoy envasada al vacío, busca ser preservada a largo plazo, y de este modo ha desaparecido el oxígeno que permitía su combustión. El pensamiento de Baudrillard funcionaba como una bocanada de ilusión que regeneraba esa combustión.

Baudrillard se ha ido y con él el viejo oficio del cartógrafo, el artista-científico que veía y registraba como los territorios crecía, se expandía, se contraían y morían, o más bien mutaban entre los pasadizos secretos de un mundo que conserva su enigma y sus modos de resumiese. Así "el territorio ya no precede al mapa ni lo sobrevive. Desde ahora es el mapa el que precede y engendra al territorio" escribió Baudrillard.

2.-

Sorprender las cosas en el umbral, antes que hayan asomado su rostro al sentido, es lo propio de la poesía y la metáfora que se barrunta en una nueva teoría, en el gesto polimorfo que asume el pensamiento cuando esta brutalmente pariendo, cuando se esboza a sí mismo de modo intempestivo y a martillazos, como en aquellas modalidades cercanas al aforismo a la que nos introdujo Nietzsche. Sorprender las cosas antes de que sean convertidas en un excedente de sí mismas, captar una instantánea de ellas en su desnudez, sustraerlas al ropaje del sentido, requiere una forma particular de pensamiento y de lenguaje -finalmente- de lucidez, y una traslucida mirada a la forma como tejido constitutivo de lo real. La escritura de Baudrillard opera como una forma de seducción del lenguaje, una forma de encantamiento del lenguaje para consigo mismo, una forma de cavar un foso en el que cae por su propio peso la significación. Es que el lenguaje huye desesperadamente de la saturación, de su circulación enloquecida, huye de la expresión que quisiera hacer de él una herramienta de estratificación del mundo. El lenguaje se refugia, así, en su propia sacrificialidad.

Notas:
1BAUDRILLARD, Jean, Cultura y simulacro, Kairós, Barcelona, 1993

Adolfo Vásquez Rocca* PhD
Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Teoría del Conocimiento y Pensamiento Contemporáneo. Áreas de Especialización Antropología y Estética. Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la PUCV; Profesor de Antropología Filosófica en la Escuela de Medicina y de Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la UNAB.
- Director de la Revista Observaciones Filosóficas
- http://www.observacionesfilosoficas.net/.
- Secretario de Redacción de PHILOSOPHICA, Revista del Instituto de Filosofía de a PUCV.
- Editor Asociado de Psikeba, Revista de Psicoanálisis y Estudios Culturales, Buenos Aires http://www.psikeba.com.ar
- Miembro del Consejo Editorial Internacional de 'Cuadernos del Seminario' - Revista del Seminario del Espacio ISSN 0718-4247 Vicerrectoría de Investigación y Estudios Avanzados Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
- Director del Consejo Consultivo Internacional de Konvergencias, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Argentina.

adolfovrocca@gmail.com ------------------------------------------------------------------------------------------

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