ISSN 1578-8644 | nº 36 - Febrero 2003 | Contacto | Ultimo Luke
"Sextinario"
arantza fernández

Necesito la suerte de un segundo. – Musitaba concentrado.- Necesito la suerte de los números.

El poeta Daniel Arnaut contemplaba el dado , deseaba el destello de la cifra elegida, temblaba de emoción. En las apuestas, sonreía a la suerte y acechaba al azar. El poeta era la llama , el fulgor de la emoción encandilado con los brevísimos instantes:

-Necesito la suerte de los números – repetía.

Así que pensaba en ellos y abandonó sus estudios de letras y pensaba en ellos. Se hizo juglar y pensaba en ellos. En los números , en los juegos de números, en los estudios de letras, en los juegos de letras. Para jugar monedas. Monedas que ganas, monedas que pierdes, anversos y reversos, palabras reversibles: palabras o números. La razón son los juegos. Y se hizo juglar. Arruinado en monedas y rico en palabras, el mejor trobador del trobar ric, inteligente e ininteligible, fue el amaestrador de la forma, el malabarista de las rimas, el urdidor de la combinatoria , el primero, el inventor de la sextina. Y como en las partidas que perdía, el lance fue breve: escribió tan sólo una : la vuelta al cubilete que le sirvió, casi fugaz, para volverse eterno.

Consiste esta composición en seis coblas o estrofas de seis versos a las que sigue una contera o estrofa de tres versos. El envite está en que la rima del primer verso retome la del último verso de la estrofa precedente. Además, el desafío se agudiza porque la rima en la sextina es la palabra entera, no parte de las sílabas que la conforman, lo que obliga a construir un poema erguido sobre una estructura enroscada en si misma: seis palabras claves : los seis puntos de la cara del dado.

Juegos, azares, suertes y destinos de la sextina pueden ser degustados ahora en Sextinario, segundo libro de la poeta y ensayista Ana Nuño ( Caracas, 1957) que la editorial Mondadori ha reeditado en su colección “Debolsillo”. Precedida de un magnífico prólogo de la autora, la primera parte de esta obra ofrece la producción propia : catorce sextinas que brujulean – como los naipes – entre la modernidad y la tradición. Algunos son poemas ensimismados y recurrentes que invalidan la afirmación del prólogo, en el que se explica que “un solo territorio parece vedado a esta forma: el intimismo lírico”; otros son variaciones sobre una sextina de Petrarca, otros reflexionan sobre la poesía y los poetas. La forma emerge bella y poderosa y nos recuerda , conciliadora, cuál es el origen de la esencia poética. La forma es el nenúfar que aflora en el mar de los sargazos.

En la segunda parte de Sextinario Ana Nuño ha querido “Convocar el espacio de la memoria...reuniendo una mínima pero representativa antología de sextinas, escritas en un periodo amplio que abarca desde el siglo XII hasta los más recientes años noventa”. El lector encontrará aquí en versión bilingüe, la primera sextina y algunas otras que, cual prestidigitadores, escribieron Dante, Petrarca, Ungaretti y Cam_es. Proseguirá la lectura al hilo de la cuerda del gran funambulista de lo poético que fue Joan Brossa, se adentrará en caracol de los versos de Spenser, T.S. Eliot y W.H. Auden y Elisabeth Bishop. Atisbará – como hizo Arnaut – el guiño de lo matemático en la octina que escribió el oulipiano Roubaud. Admirará la tensión de los contrarios que eligió Cervantes para su sextina, la manera en que Gil de Biedma incardina la protesta social en la suya, la plasticidad de la que escribió el pintor y poeta Manuel Padorno.
El lector musitará que Sextinario es la cabriola, malabares y mazas, el juego de la cuerda sin enredos, la magia, un laberinto de itinerarios claros.

-El destello de la cifra acertada, un laberinto de itinerarios claros- se repetirá.