ISSN 1578-8644 | nº 35 - Enero 2003 | Contacto | Ultimo Luke
ENTREVISTA
"Elena Medel": POETA

inés matute

Elena Medel, nacida en Córdoba en 1985, es autora del poemario “Mi primer bikini”, que obtuvo el premio Andalucía Joven 2001 y que fue elegido por los visitantes de elmundolibro.com como el mejor libro de poesía de la temporada 2001-2002. Colaboradora de distintos medios de comunicación, ha sido incluida en las antologías Inéditos (Huerga & Fierro, 2002) de Ignacio Elguero, La voz órfica (Visor, 2002) de Luis Antonio de Villena y Poetisas españolas (Torremozas, 2002) de Luzmaría Jiménez Faro.

Elena, entremos en materia directamente; háblanos de la poesía andaluza actual y, a ser posible, de los emergentes.

Ciñéndome a lo que es poesía joven, el panorama es diverso y, sobre todo, complejo. Lo que se escribe en Córdoba es radicalmente distinto a lo que hacen en Sevilla, y el nivel de actividad –intensidad, calidad- varía mucho en lugares tan cercanos como puedan ser Huelva o Jaén. Aun así, veo un objetivo común: el de experimentar, buscar nuevas formas de expresión, ahondar en el juego con la palabra y la metáfora, pero sobre todo desterrar las viejas guerras mediáticas que generaciones anteriores mantuvieron. En mi opinión el foco de atención se ha trasladado de Granada a Córdoba, aunque la cuna de la nueva sentimentalidad sigue conservando una actividad poética importante, seguida muy de cerca por Málaga y Sevilla. ¿Nombres? Pablo García Casado, Joaquín Pérez Azaústre, Andrés Neuman, María Eloy-García o José Antonio Gómez-Coronado, cinco poetas que tienen poco en común, pero que me parecen imprescindibles.

A principios de los ochenta en España se vivió el fenómeno de la movida madrileña, con nombres como Alaska, Nacha Pop, Radio futura, El hortelano, Cesseppe, Pedro Almodóvar, Ouka Lele... muchos de ellos triunfaron, otros fueron engullidos por el tiempo. Éxito o fracaso, todos ellos tenían algo en común: eran gente apasionada, autodidacta, motivada y con muchas ganas de epatar. ¿Podemos hablar de una movida cordobesa?

Sí, y sinceramente es inexplicable no sólo cómo surge, sino cómo se mantiene. En los últimos dos, tres años, las principales editoriales apuestan por nuestros escritores, las galerías se pelean por nuestros artistas, las discográficas de más calidad fichan a músicos cordobeses. Sin embargo, la idea que de cultura tienen los gestores públicos de la provincia sigue anclado en el concepto más barroco de la palabra – organizan, por poner un ejemplo, un debate sobre la influencia de las margaritas en el cine polaco de los sesenta - obviando las ayudas a los creadores que empiezan. No hay becas, sólo hay una editorial literaria privada –Plurabelle, que Javier Fernández mantiene con un esfuerzo admirable-, las galerías de arte no abundan... etc. En este panorama resulta esencial el apoyo del Instituto Andaluz de la Juventud, la única institución que cumple con su labor. Así, en la Casa del Ciprés forman, mediante cursos, a quienes sienten el gusanillo de la creación, también ofrecen un espacio para desarrollar lo aprendido y organizan encuentros entre los jóvenes que empiezan y los ya consagrados. Han abierto un camino al que ahora se ha apuntado la Casa de la Juventud, dependiente del Ayuntamiento. En cuanto al resto, el trabajo de Diputación es nulo en cuanto a literatura joven, y discreto en los demás campos; y creo que lo dice todo el hecho de que sobre presupuesto en la Concejalía de Cultura. Pese al desamparo, salimos adelante en nuestro triple papel de productores, organizadores y consumidores. Córdoba está muy viva: tenemos una revista poética –müsu- activísima, numerosas lecturas poéticas, conciertos cada fin de semana, interesantes exposiciones... ¡Y eso que no tenemos Tierno Galván que nos quiera!

Antes del Andalucía Joven ya habías ganado varios premios. Para algunos tu edad puede marcarte como niña prodigio, pero también los hay que te contemplan como una adversaria peligrosa. ¿Cómo has llegado tan lejos en tan poco tiempo?

Escribo desde muy pequeña, siempre más narrativa que poesía. Consideraba los poemas como algo muy personal, los escribía y los guardaba en una carpeta, hasta que por fin me decidí a mostrarlos. Gustaron, y seguí escribiendo, y participando en recitales. Un día, al corregirlos, me di cuenta del nexo existente entre todos ellos: la adolescencia. Y decidí trabajar en ese sentido, dotar al conjunto de poemas de un argumento, de unidad. Cuando terminé Mi primer bikini decidí presentarlo al Andalucía Joven, y tuve la suerte de ganarlo. Después todo ha venido de manera inesperada: la segunda edición, las antologías... Afortunadamente, no termino de acostumbrarme a participar en congresos, a escribir en revistas, en fin, todas esas tareas que se le presuponen a un escritor más o menos profesional. Y digo afortunadamente, porque creo que el hecho de que todo siga sorprendiéndome significa que mantengo los pies en la tierra. Sé que mi edad impresiona a algunos escritores, que contribuye a intensificar las opiniones en torno a mí, pero procuro tomármelo con mucho humor. Como suele decirse, eso de la edad es una barrera que se supera con el tiempo.

Háblanos de “Tu primer bikini”, destaca algún poema.

Puse mucha ilusión en la escritura del libro. Quería hacer un poemario fresco, nuevo, plagado de referencias del mundo en que vivo. Hay quien dice que eso confiere a un poemario fecha de caducidad, pero yo lo veo más como un guiño a mi generación, y un compromiso con mi tiempo. Quiero contar qué pasa a mi alrededor, exponerlo a quien me lee, proponerle un análisis conjunto. Por otra parte, también quería que fuese una tarjeta de presentación, fundamentalmente de mi compromiso con un determinado estilo: una síntesis, en resumen, de la apuesta formal que quiero desarrollar en el resto de mi obra.

Irène Némirovsky es el poema más antiguo del libro; tiene cuatro años. Surge de la impresión que me causa la historia de la escritora rusa en lengua francesa Irène Némirovsky, una víctima más del holocausto nazi, una de las escritoras que perecieron allí, pero de cuya obra casi nadie se ha hecho eco. Escribí el poema de un tirón, corregí poco y suprimí menos, quizá en un intento de trasladar a mi poema la frescura que caracteriza su narrativa. Irène Némirovsky es un poema impresionado por el poder del destino – Némirovsky marchó de su Ucrania natal huyendo de la guerra, motivo también de su traslado de Finlandia a Francia, y causa de su muerte en un campo de concentración- y una celebración de la capacidad redentora de la escritura.

Pero Elena, ¡no nos pongamos tan serias! En el libro también aparecen Pitufos, Bellas Durmientes, Caballeros del Zodíaco, Power Rangers.... personajes todos de esa estética pop por la que al parecer te has decantado; tal vez un submundo privado, pero, ¿qué ve Elena Medel cuando pasea por las calles de Córdoba?

Veo que el concepto de la juventud imbécil y pasota es un tópico. En Córdoba abres el periódico y te encuentras con una carta diaria al director -nunca falla- que habla de los despreocupados que somos, de nuestra falta de iniciativa... En todas las generaciones ha habido de todo: yo comparto fecha de nacimiento con una multitud de carpeteras fans de Bisbal y Bustamante, pero también con gente que lee, que escucha, que mira, que se esfuerza por mejorar el mundo en que vive. Quizá sea una visión demasiado optimista, pero no creo que el mundo civilizado acabe -tal y como lo pintan algunos- con los nacidos en los 70.

Buena respuesta. ¿Qué proyectos tienes a corto plazo?

Estoy escribiendo un nuevo libro de poemas, creo que mucho más independiente que éste, de intenciones más definidas, y sobre todo mucho más personal. Pretendo tomarme con calma su redacción, disfrutar al máximo de cada idea, de su desarrollo, de su corrección y reescritura. Como siempre escribo partiendo de un título –en el caso de los poemas, y también del libro anterior, que no tuve claro en su totalidad hasta que no decidí el título-; todavía barajo nombres, aunque quiero que sea breve y en la línea pop de Mi primer bikini.

De momento sigo yendo al instituto, escribo en El día de Córdoba y hago la misma vida que pueda hacer cualquier otra chica de mi edad. Tal vez duerma un poco menos, pero no soy un monstruo de feria.

Oyéndote hablar tal vez alguno de nuestros lectores se anime a seguir tus pasos. ¿Qué le dirías?

Que es muy difícil conseguir destacar entre la vorágine de escritores y publicaciones que nos rodea, pero estoy convencida de que las obras valiosas acaban saliendo a la luz y obteniendo el reconocimiento que merecen. Hace no mucho yo misma suspiraba por publicar en Bassarai o en DVD, magníficas editoriales ambas que velan mucho por sus autores y que cuidan al máximo todo lo que editan, y ya ves, lo he conseguido. Quizá conserve una idea un tanto romántica de la literatura, pero me gustaría pensar que quien es bueno, quien se dedica con pasión a leer y a escribir, logra aquello a lo que aspira.

Sería estúpido por mi parte preguntarle qué le gustaría ser cuando sea mayor: Ella ya es.
Me despido de Elena en una soleada terraza cordobesa, satisfecha de comprobar que hablar con ella es tan estimulante como leerla, y sin poder evitar un pensamiento un tanto tópico: a veces los deseos se cumplen. Trabajando duro, claro.